Mucha gente cree que el agua embotellada es de mejor calidad que la del grifo pero en muchos lugares esto no es así y para conseguir ese agua de igual o incluso peor calidad (inlcuso algunas marcas venden agua normal del grifo) se sigue un proceso muy costoso: el agua se debe embotellar y distribuirse casi siempre por carretera y esto supone un gasto enorme de recursos que no necesita el agua de grifo (por ejemplo, en 2004 una compañía de Helsinki envió 1.4 millones de botellas de agua finlandesa sacada simplemente del acueducto, a una distancia de 4.400 km, a Arabia Saudí).
Este gigantesco gasto extra que tiene el agua de botella se refleja en su precio que puede llegar a ser incluso 10.000 veces superior al agua corriente. En Estados Unidos un litro de agua cuestá más que uno de gasolina. A nivel mundial se gastan más de 100.000.000.000 (cien mil millones) de dólares en agua embotellada teniendo agua del grifo en muchos casos buena mientras en otras zonas mucha gente no tiene agua.
Pero el problema no es solo económico, de todas esas botellas que se producen solo alrededor de un 14% se reciclan el resto van a parar en su mayoría a vertederos que en muchas ocasiones se establecen en países pobres cuyas calles llegan a convertirse en basureros.
En conclusión deberíamos dejar de comprar agua embotellada aquellos que disponemos de agua del grifo de calidad y en lugar de gastarnos lo que gastamos en el ciclo del agua embotellada emplearlo para mejorar el agua de las zonas en las que no es de tanta.